NUESTRA HISTORIA

DONDE NACE LA VOCACIÓN EDUCATIVA
(2005 - 2016)

Nuestra historia comienza en 2005, en la ciudad de Huaraz, con la llegada de las primeras fraternas por invitación de Monseñor José Eduardo Velásquez Tarazona. Desde el inicio, su labor estuvo marcada por un compromiso con la evangelización y el desarrollo humano, especialmente a través del acompañamiento cercano a niños y jóvenes de la región Áncash.

Durante estos años, ese compromiso se tradujo en acciones concretas: talleres de lectoescritura, catequesis, bibliotecas comunales, apoyo escolar y espacios de formación docente. Cada experiencia permitió reconocer una realidad persistente: el acceso a una educación integral y de calidad seguía siendo limitado para muchas familias.

 

Fue entonces cuando surgió una convicción clara: la educación es el camino más sólido para promover desarrollo sostenible y fortalecer comunidades. No se trata solo de transmitir conocimientos, sino de formar personas capaces de asumir responsabilidades, aportar a su entorno y generar cambios duraderos.

 

De ese discernimiento nace el anhelo de crear un colegio propio.

UN ENCUENTRO QUE TRANSFORMA EL SUEÑO EN POSIBILIDAD

Ese anhelo encuentra un punto de inflexión en un encuentro que muchos reconocen como providencial. En ese momento, el señor Lucho Baertl desempeñó un papel clave como puente y facilitador, acercando voluntades y generando el espacio de diálogo que permitió conectar el sueño que Geoff y Clare Loudon llevaban en el corazón, con el profundo deseo de las fraternas de impulsar una obra educativa transformadora en Áncash.

Al conocer el proyecto educativo que comenzaba a gestarse en Huaraz, Geoff Loudon y su esposa Clare reconocieron en él una sintonía profunda con un anhelo personal que guardaban desde hacía años: retribuir de manera concreta lo recibido durante su paso por la región Áncash y,  especialmente,  por el distrito de Taricá, contribuyendo al desarrollo sostenible de la zona y a la transformación real de su comunidad

De este encuentro nace una alianza fundamental. A través de la Old Dart Foundation (ODF), fundada por los Loudon, se asumió el compromiso de apoyar el inicio del proyecto educativo. Más que un respaldo económico, fue una expresión de confianza, una visión compartida y la decisión firme de apostar por una educación que siembra futuro, dignidad y oportunidades sostenibles en la región.

CUANDO EL SUEÑO ENUENTRA UN LUGAR (2017 – 2019)

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Gracias al apoyo de ODF, en 2017 se logra adquirir el local del ex colegio Robert M. Smith, en el distrito de Taricá. Este paso marca el inicio concreto del Colegio Santa María de la Alborada.

 

Comienza entonces una etapa de preparación institucional: adecuación de infraestructura, planificación pedagógica y fortalecimiento organizacional.

 

El 13 de agosto de 2019, la Dirección Regional de Educación de Áncash autoriza oficialmente su funcionamiento, consolidándose la Asociación de Educación Integral Santa Inés (AEISI) como entidad responsable de la gestión del colegio.

UNA IDENTIDAD QUE ILUMINA EL CAMINO

Inspirado en la Virgen María y en la luz del amanecer andino, el colegio asume su nombre y su identidad.

 

Desde su origen, la propuesta educativa se orienta a la formación integral: desarrollo académico, formación en valores, sentido de responsabilidad social y compromiso con el entorno. La meta no es únicamente el rendimiento escolar, sino la formación de ciudadanos conscientes y activos en la construcción de una sociedad más justa y solidaria.

EL INICIO SOÑADO EN MEDIO DE LA PANDEMIA (2020)

El 29 de febrero de 2020, el colegio es inaugurado oficialmente. Dos días después, inician clases 199 estudiantes, desde Inicial hasta Primaria.

 

Poco tiempo después, la pandemia obliga al cierre de las aulas.

 

Lejos de detener el proyecto, esta etapa exigió creatividad y firmeza institucional: se implementó educación a distancia, se facilitó el préstamo de equipos tecnológicos y se mantuvo un acompañamiento cercano a las familias. La comunidad educativa aprendió a sostenerse unida en la dificultad.

 

El respaldo constante de la Old Dart Foundation (ODF) fue clave para garantizar la continuidad del servicio educativo en uno de los momentos más complejos de nuestra historia reciente.

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UNA COMUNIDAD QUE SE FORTALECE EN LA ADVERSIDAD (2020 – 2021)

La crisis sanitaria se convirtió en un periodo de consolidación institucional. Se fortalecieron valores como la solidaridad, el compromiso y la resiliencia.

 

Se implementaron programas de acompañamiento académico y socioemocional, espacios formativos para las familias y estrategias para reducir brechas de aprendizaje. En este mismo periodo, el colegio amplía su propuesta con la apertura del primer grado de secundaria, reafirmando su vocación de acompañar a los estudiantes a lo largo de toda su trayectoria escolar.

VOLVER A ENCONTRARNOS Y PROYECTARNOS (2022)

El retorno progresivo a la presencialidad marcó una nueva etapa. Con una comunidad fortalecida, el colegio reafirmó su compromiso con una educación integral y de calidad.

 

En esta fase, la Old Dart Foundation (ODF), impulsa procesos de formación en sostenibilidad que fortalecen la gestión institucional y su proyección a largo plazo. Este acompañamiento busca consolidar un modelo educativo sólido, con el compromiso activo de la comunidad educativa y la articulación con organizaciones locales.

FRUTOS VISIBLES DEL CAMINO RECORRIDO (2023 - 2025)

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Durante estos años el colegio consolida su identidad, siendo ampliamente reconocido y valorado en la región. Se refuerza el acompañamiento académico, las tutorías personalizadas y la formación integral familiar a través de las escuelas de padre y diversas dinámicas. 

Se empieza a participar de actividades escolares a nivel local y regional, alcanzando poco a poco triunfos y reconocimientos significativos en diversas áreas deportes, actividades cívicas, juegos florales, ferias científicas como Eureka y  proyectos de emprendimiento.

 

En el año 2025, el Colegio Santa María de la Alborada celebra un hito histórico: la graduación de su primera promoción de educación secundaria.

Este logro confirma que el proyecto no solo tuvo un inicio prometedor, sino que creció fortaleciéndose en el tiempo, se sostuvo en la adversidad y acompañó a sus estudiantes a lo largo de toda su trayectoria escolar, generando un impacto sostenido en la comunidad educativa de la región.

UN AGRADECIMIENTO QUE PERMANECE

Nuestro agradecimiento profundo y permanente a la Old Dart Foundation,a sus Directores y de manera especial a Geoff y Clare Loudon, por la confianza depositada desde el inicio y por su compromiso sostenido con el crecimiento del colegio. Extendemos este reconocimiento a todo el equipo de la fundación, por su cercanía, asesoría constante y preocupación permanente por la buena marcha del proyecto.

Reconocemos a todas las personas que han contribuido al desarrollo de nuestro colegio, quienes pusieron capacidades, experiencia y dedicación en la forja de este modelo educativo.

Finalmente, agradecemos a la comunidad educativa que nos acompaña día a día, con la que siempre podemos contar y seguir creciendo juntos. 

Esta historia sigue escribiéndose con responsabilidad compartida y con una certeza que guía cada esfuerzo: EDUCAR TRANSFORMA VIDAS.